Una creación que se ha vuelto
popular es la Catrina, quien representa una mujer esquelética que se encuentra
vestida de forma opulenta[1].
Su creador José Guadalupe Posada, fue un
ilustrador y caricaturista nacido en Aguascalientes en el año 1852, y que falleció
en el año de 1913. Las escenas que presentaba eran aspectos de la vida cotidiana donde se buscaba criticar situaciones socio- políticas,
destacando los personajes cadavéricos[2].
El personaje femenino cadavérico era llamado por Posadas como Calavera
Garbancera. «Garbancera», que refería a las personas que vendían garbanzos,
de sangre indígena, que querían imitar la vida del europeo buscando vestirse de
forma similar[3].
Se cuenta que la historia de la
Catrina, es que, durante el gobierno de Benito Juárez, se comenzó a popularizar
textos escritos acompañados de dibujos de cráneos o esqueletos, su propósito era
denuncias la situación del país, donde se hablaba de una opulencia y que en la
realidad el pueblo estaba muriendo de hambre. La presentación de estos textos
se continuo hasta el gobierno de Santana Lerdo de Tejada y Porfirio Diaz,
surgiendo una imagen de una mujer cadavérica que llevaba un vestido de gala, bebía
pulque, podría montar caballo, y asistía a las fiestas de los barrios. La Catrina
nace como una forma de burla a la hipocresía de los políticos y gobernantes,
haciendo notar que la vida cotidiana de la gente del pueblo no era tan
favorable como se pensaba.
El termino de Catrina, deriva de catrín,
considerado como na persona de la aristocracia, que también se popularizo por
el juego de la lotería. A principios del siglo XX, el pueblo ya había adoptado
la imagen que se popularizo por la obra muralista de Diego Rivera, Sueño de
una tarde de domingo en la Alameda[4],
quien se consideraba como “el hijo de
Posada”[5]. Hoy la “imagen de la Catrina se está convirtiendo en la imagen mexicana por
excelencia sobre la muerte, es cada vez más común verla plasmada como parte de
celebraciones de día de muertos a lo largo de todo el país, incluso ha
traspasado la imagen bidimensional y se ha convertido en motivo para la
creación de artesanías, ya sea de barro u otros materiales, las cuales
dependiendo de la región pueden variar un poco en su vestimenta e incluso su
famoso sombrero, pero que igual se les ha dado en llamar "catrinas".
[1] Carrillo, Rafael (1992). Posada y el grabado mexicano. INAH, México.
[2] Barajas Durán, Rafael (2009). Posada, mito y mitote: la
caricatura política de José Guadalupe Posada y Manuel Alfonso Manilla.
México: Fondo de Cultura Económica. ISBN 978-607-16-0075-2.
[3] residencia.gob.mx (2009). «Fue Diego Rivera quien la rebautizó
como "La Catrina", no Posada». Archivado desde el original el 21 de
junio de 2009.
[4] Jiménez, Arturo (8 de septiembre de 2005). «Desmantela el Fisgón
el mito de Posada como un revolucionario». La Jornada.
[5] Pérez Bucio, Érika (19 de enero de 2013). «Rompe “el Fisgón”
mito sobre Posada». Fondo de Cultura Económica.
