lunes, 21 de noviembre de 2022

El altar guarani de los Pai-Tavyterã

La palabra Pai-Tavyterã, proviene de dos fuentes, Pai, que es la forma en que los dioses se refieren a ellos, y Tavytera, que significa "los habitantes del centro de la tierra". Se pueden considerar descubiertos para la historia colonial en la década de 1750-60. Sin embargo, los Paí actuales, considerados descendientes de aquellos Caaguá del siglo XVIII, lo son también de los Itatín del siglo XVI y XVII, entonces su historia colonial se amplia y profundiza considerablemente.

Se notará además que estos CaaguáPaá, aunque aparentemente aislados y "desconocidos" hasta la segunda mitad del siglo XVIII, al ser redescubiertos, muestran claramente haber sufrido un proceso colonial que en buena parte ha reestructurado su modo de ser. Así, para la etnohistoria de estos Guaraní, se proponen tres períodos, que designan tres modos de su relación colonial: - el itatín -el caaguá - el pai-tavyterã.

La autodenominación de Pa'i ha ido prevaleciendo en la literatura etnográfica y su modo· de ser se ha ido definiendo en la medida precisamente en que se ha conocido mejor su "palabra" religiosa y se ha hecho una etnografía más de dentro. En otras palabras, estos Guaraní son reconocidos como Pai y en cierta manera redimensionados como pueblo, aunque a nivel de la sociedad nacional se les sigue discriminando como avá, "índio".

El altar (mba'e marangatu) es un lugar sagrado en la casa de los Pa'i ha, en donde podemos encontrar mbaraka, takuapu y el kaguí ryru para la chicha.  Mba'e Marangatu es considerado un altar de madera. Compuesto por una base rectangular con dos soportes verticales y un travesaño en la parte superior. Los cuatro soportes estructurales de madera de la base están marcados con puntos negros quemados en la madera[1]

El mbaraka  (aguaipu, mba'ekuaa, hyapu guasu): es la maraca de uso obligatorio para cada hombre adulto y lleva un nombre individual, revelado a través de inspiración divina. Estas maracas cuelgan en el travesaño. También mujeres le pueden hacer hablar (omofie'ê ixupe; nombopúi). Tiene su adorno (poty) hecho de plumas de tucán, con algodón. En el mba'e maranatu está colgada en el extremo de los yvyra'i. El takuapu (jatevoguasu): es el bastón de ritmo hecho de takuara y usado exclusivamente por mujeres en los ritos. El kagui es la chicha.

El altar evoca la lucha de un grupo indígena guaraní de Paraguay, los Pai Tavytera, por el reconocimiento y la supervivencia en un entorno nacional que tiende a desconocer sus derechos. Este grupo es parte de un movimiento indígena que exige respeto por los lugares sagrados como las colinas de Amambay, cerca de la frontera entre Paraguay y Brasil, donde residen principalmente los pai tavytera[2].

La ceremonia principal es el jeroky nembo , un ritual comunitario sagrado dirigido por el chamán en el que participa toda la comunidad. El ritual incluye el uso de los objetos ceremoniales, el canto de oraciones y el baile. El canto proporciona al grupo energía espiritual y corporal y les ayuda a mantener la comunicación con lo divino. Aunque llena de significado religioso, esta celebración también conserva y transmite la memoria cultural y social de una generación a otra. Es a través de estos rituales que los Pai Tavytera cumplen con sus deberes como guardianes del centro del mundo.

¿Quieres saber más? Nos vemos en la siguiente conferencia….

La puesta en valor del arte rupestre del Amambay como patrimonio cultural y natural a través del diseño de un centro de interpretación y circuito de visitas

Para que estés enterado.

En el año 2001, la Secretaría Nacional de Turismo, a través de su equipo técnico de patrimonio, inició trabajos de verificación del arte rupestre hallado en el Departamento del Amambay, específicamente en el Cerro Akuã 2, ubicado a unos 8 km del Parque Nacional Cerro Corá[1].

La iniciativa se enmarca dentro del proyecto aprobado por la Unesco Armonización y actualización de la lista indicativa de Paraguay, con miras a postular las inscripciones como patrimonio de la humanidad. El trabajo también involucró a la comunidad indígena Paî Tavyterã de Ita Guasu. Según expertos, las inscripciones poseen más de 5.000 años de antigüedad[2].

El Proyecto Arqueología Rupestre consiste en la prospección, reconocimiento, identificación y documentación gráfica de lugares con patrimonio arqueológico pre-cerámico y arte rupestre en la Región Oriental de Paraguay (departamento de Amambay y otros), así como la investigación científica en prehistoria y arqueología de estos lugares, en el marco conceptual de la arqueología del paisaje[3].

Las expresiones de arte rupestre son las que están descritas en El libro de piedra, publicación realizada por Fernando Allen en 2o12 que documenta el trabajo de relevamiento y catalogación del arqueólogo español José Antonio Lasheras, entonces director del Museo del Altamira (España), cuya labor fue acompañada por Pilar Fatás Monforte, actual directora del museo, considerado el más importante del mundo en arte rupestre. Los grabados de arte rupestre muestran desde figuras humanas, imágenes solares, patas de animales, genitales humanos y símbolos geométricos de un pasado más reciente[4].

En un comunicado se hace mención que: “Las enigmáticas inscripciones rupestres, una vez ocultas en lo profundo de la selva paraguaya, son un testimonio de los indígenas de las colinas de Amambay. Sin embargo, el arte rupestre está siendo deteriorado a un ritmo alarmante, por la tala y quema de árboles para dar espacio a la agricultura que ha disminuido la selva a su alrededor que lo protegía”[5].

Desde la comunidad que están conscientes de su patrimonio. Los Pai Tavytera, dicen que: “las cordilleras de Amambay son sagradas y las inscripciones encontradas dentro del refugio de roca ejercen un papel importante en su vida spiritual[6]”.


 

domingo, 20 de noviembre de 2022

La importancia de la investigación antropológica en proyectos urbanos. Proyecto de Salvamento Arqueológico Plaza de la Solidaridad

 Resumen

Como parte de los trabajos de urbanización se generan proyectos de investigación de índole antropológica que permiten indagar y ampliar el conocimiento acerca del desarrollo cultural de la región en la que se efectúan, retroalimentando y fortaleciendo las áreas de oportunidad de las instituciones involucradas con el fin de mejorar la toma de decisiones para poder cumplir de manera óptima todos los objetivos de cada una de ellas. Sin embargo, en la práctica permean los intereses burocráticos y económicos que entorpecen la dinámica de trabajo transdisciplinario, tal es el caso del Salvamento Arqueológico realizado en la Plaza de la Solidaridad en el Centro Histórico de la Ciudad de México.



 Semblanza

Areli Recoba Guarneros

Pasante de la Licenciatura en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ha participado en proyectos a través de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH en diferentes zonas de la Ciudad de México, en Xochimilco: Proyecto Pedro Ramírez (2021); y en el Centro Histórico los proyectos: López 13 (2019), Solidaridad (Directora del Proyecto, 2021), San Hipólito (2021) y recientemente Juárez 56 (2022).

 Hussein Amador Palacios

Pasante de la Licenciatura en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ha participado en proyectos a través de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH en diferentes regiones del país: Tepeaca, Puebla (2002); Tlaxmalac, Guerrero (2003-2008); Teotihuacan, Estado de México (2008-2009); Tula y Tepeji del Río, Hidalgo (2015-2016); así como en la Ciudad de México, en Coyoacán: El Coroco (2000); en Xochimilco: Rehabilitación del Sistema de Drenaje (2016-2017); Proyecto Pedro Ramírez (2021); y en el Centro Histórico los proyectos: Solidaridad (2021), Empedradillo (2021) y recientemente Juárez 56 (2022).

Enlace de invitación

https://us06web.zoom.us/j/81495541091?pwd=akhUUFNPZ1VPL0dLaThqUmF0NFR6dz09

ID de la reunión

814 9554 1091

El Legado de LA REGIÓN (1951-2026)