La #Novela #Histórica y la Ficcionalización de la Evidencia #Arqueológica
Cuando la evidencia arqueológica se utiliza en reconstrucciones narrativas en la novela histórica, la obra se mueve decididamente hacia la ficción porque el autor debe inevitablemente llenar las lagunas de la documentación histórica y arqueológica con invención (imaginación, diálogo, motivaciones internas, etc.).
La arqueología proporciona hechos (restos materiales, estructuras, fechas), pero no ofrece la narrativa completa (los pensamientos, las conversaciones, los sucesos diarios no registrados, la vida emocional de los individuos). El novelista toma el esqueleto de la evidencia y le añade la carne de la invención para crear un relato verosímil y atractivo.
-El novelista debe inventar los detalles de la vida diaria, las relaciones personales y las conversaciones que no sobrevivieron al tiempo. Este proceso es pura especulación narrativa.
- Aunque se utilicen hallazgos para ambientar el mundo material, los personajes que interactúan con esos objetos son a menudo ficticios, o se les atribuyen intenciones y diálogos completamente inventados.
- En algunos casos, la necesidad de una trama atractiva o un mensaje filosófico lleva al autor a distorsionar o exagerar sutilmente la evidencia para adaptarla a los requerimientos de la historia.
En este proceso, la novela se convierte en una "historia novelada" o una "ficción de ambientación histórica", donde la verosimilitud (que parezca real) triunfa sobre el rigor histórico (que sea 100% verificable).
Los ejemplos más claros se encuentran en las novelas que se sitúan en épocas con documentación escrita escasa o nula, como la Prehistoria o los primeros períodos de las grandes civilizaciones. La ficción debe basarse casi por completo en la interpretación de los restos materiales.
En "El Clan del Oso Cavernario" (Serie Los Hijos de la Tierra) de Jean M. Auel; el período recreado es el #Paleolítico Superior (#Neandertales y #Cro-magnones): la evidencia arqueológica usada es el registro fósil de Neandertales y Homo sapiens, herramientas de piedra, restos de cuevas (fogones, enterramientos); el elemento de ficcion clave es la capacidad de habla del personaje principal (Ayla), la interacción amorosa y los complejos rituales sociales de los clanes, que son interpretaciones imaginativas de los pocos restos culturales.
El otro ejemplo es "#Azteca" de Gary Jennings, el período recreado es el Imperio Mexica (siglo XV-XVI); la evidencia arqueológica se relaciona con los hallazgos de la arquitectura, códices y objetos de la vida cotidiana en Tenochtitlán (e.j., el Templo Mayor), descripciones de rituales; el elemento de ficción clave es la perspectiva detallada y la voz narrativa del protagonista ficticio (Mixtli) que ofrece una visión íntima de la vida, costumbres y política azteca, llenando con diálogos inventados y tramas personales los datos duros de la arqueología y las crónicas.
El ultimo ejemplo que ponemos es: "Las brumas de #Avalón" de Marion Zimmer Bradley. El período recreado es Ia Gran Bretaña Post-Romana / Ciclo Artúrico; la evidencia arqueológica se relaciona con restos de fuertes romanos y asentamientos de la Edad del Hierro, túmulos funerarios, restos de rituales celtas.; el elemento de ficción clave es la interpretación de rituales y sitios (como Stonehenge o los fuertes) bajo una óptica mágica y feminista, dando voz y motivaciones emocionales a personajes basados en leyendas y en el ambiente cultural reconstruido a partir de hallazgos.
Y por que nos interesamos en este tema. La tesis fundamental es que el autor se convierte en un "arqueólogo narrativo", tomando un fragmento de hueso o un cimiento, y a partir de él, reconstruyendo con imaginación toda la vida que pudo haber existido.
El problema no es que se narre una novela de esta características, sino que el narrador se crea que es un historiador o quizás arqueólogo sin haber pasado por una académica. Lo que lleva a confusiones para sus lectores que puede hacer creer historias ficticias llenas de fantasía que no podrán ser comprobadas como: apogeos y colapsos de civilizaciones, confusión diacrónica y sincrónica de los asentamientos o ciudades prehispánicas; buscar una secuencia de su argumento presentando una contemporaneidad entre ciudades prehispánicas que no coexistieron; usar termino modernos como aduanas, mercados, diablos, etc.; utilizar acontecimientos como eclipses o llegada de cometas que se registraron en el pasado; trazar rutas de comercio; etc.
En conclusión debemos ver este tipo de novelas, que utilizan la evidencia arqueológica como base para la ficción, como puentes de Verosimilitud, no de Verdad Literal. La novela histórica es un excelente vehículo para que el gran público se interese por períodos históricos o culturas que de otra manera solo conocería a través de áridos textos académicos. Despierta la curiosidad por el cómo vivían.
La arqueología nos da los huesos y las herramientas; la novela les da la vida, los sentimientos, los diálogos y las motivaciones. Nos ayuda a empatizar con las personas del pasado y verlas como individuos complejos.
El lector debe recordar que todo lo que no está expresamente citado y verificado con fuentes primarias o evidencia arqueológica es invención narrativa. El diálogo, los pensamientos internos, las relaciones amorosas, y los giros de la trama son ficción. El que tenga una bibliografía la novela, no la hace histórica o arqueológica; mucho menos si el que promueve la novela es el propio editor (no pasa por un grupo colegiado).
En estas novelas, el rigor histórico (la exactitud de los datos) se subordina al rigor dramático (la necesidad de una buena historia). Las intenciones de los personajes, por ejemplo, son modernas, ya que la arqueología no puede revelar las intenciones de las personas que vivieron hace miles de años.
La Regla de Oro es la "Doble Comprobación". La forma más sana de abordar este género es usándolo como un punto de partida para la investigación personal. Si algo le llama poderosamente la atención o parece demasiado extraordinario, ¡compruébelo!
Si una novela sobre la Edad Media describe un tipo de armadura que le parece curiosa, la novela ha cumplido su función si le incita a buscar más información en fuentes históricas o arqueológicas. Disfrute de la narrativa sin olvidar la realidad de que los personajes y sus dramas son el producto de la imaginación del autor, aunque el telón de fondo (los templos, las cuevas, las herramientas) esté basado en la ciencia.
Para una profundización en el tema, te sugiero ver esta Charlas sobre Patrimonio cultural | La novela histórica | Javier Omar Ruiz Gordillo. Este video aborda la relación entre la novela histórica y la arqueología, y cómo esta última se convierte en fuente de inspiración y datos para la ficción.
Gracias por esta lectura. Pero es muy necesaria.
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