sábado, 15 de agosto de 2026

Paso de Cortes o Paso de los Pueblos Indigenas: Reescribiendo la historia

El debate sobre la modificación de la toponimia histórica toca una fibra sensible porque pone de manifiesto que la memoria pública no es estática, sino un reflejo de los valores que cada época decide priorizar.

Por un lado, la postura a favor del cambio argumenta que los nombres del espacio público no solo registran datos históricos, sino que rinden homenaje. Desde esta perspectiva, renombrar el sitio como "Paso de los pueblos indígenas" busca desplazar el foco de la narrativa colonialista —centrada en la figura del conquistador— para reivindicar el papel central y la permanencia de las comunidades originarias que habitaban y transitaban esos valles miles de años antes de 1519.

Por otro lado, la postura crítica señala que los nombres históricos funcionan como testimonios de los acontecimientos que moldearon la realidad actual, nos gusten o no. Bajo esta mirada, intentar modificar la nomenclatura no altera lo que ocurrió en el pasado y puede dar la impresión de querer reescribir la historia en lugar de comprenderla en toda su complejidad y matices.

En el fondo, estas discusiones suelen dividir dos formas de entender el espacio público:

 * Como archivo histórico: Donde la prioridad es preservar las huellas, nombres y huellas del pasado para mantener la continuidad del relato.

 * Como símbolo de identidad viva: Donde la prioridad es reflexionar sobre a quién se honra y qué mensaje se transmite a las generaciones futuras.

Un detalle interesante en estos procesos es que la adopción institucional suele ir a un ritmo distinto al uso cotidiano. Como ha sucedido con el cambio del "Árbol de la Noche Triste" a "Árbol de la Noche Victoriosa", la norma oficial cambia rápido, pero el arraigo popular del nombre tradicional tarda décadas en transformarse o termina coexistiendo en la memoria colectiva.

A lo largo de la historia, son muchos los países que han modificado sus nombres oficiales. Aunque algunos cambios responden a una evolución lingüística o administrativa, una gran parte se debe a motivos políticos, descolonización, nacionalismo o decisiones directas de líderes y gobiernos.

Los ejemplos más destacados de países que cambiaron sus nombres históricos por razones políticas o identitarias incluyen:

Muchos países africanos y asiáticos, al independizarse de las potencias europeas, decidieron borrar los nombres que les impusieron los colonizadores para rescatar denominaciones autóctonas:

  • De Siam a Tailandia (1939): El gobierno tailandés cambió el nombre del país (que era de origen extranjero) por Tailandia, que significa "tierra de los libres", para realzar su orgullo nacional al ser el único país del sudeste asiático que no fue colonizado formalmente por Europa.

  • De Persia a Irán (1935): El sah Reza Pahlavi solicitó formalmente a la comunidad internacional que se dejara de usar "Persia" (nombre de origen occidental) y se utilizara Irán, el nombre histórico que los nativos le daban a su tierra ("la tierra de los arios"), como símbolo de modernización y ruptura con la influencia colonial.

  • De Ceilán a Sri Lanka (1972): Tras siglos de dominación portuguesa y británica, la isla abandonó el nombre colonial de Ceilán para adoptar Sri Lanka ("islas resplandecientes" en sánscrito).

  • De Rodesia a Zambia y Zimbabue (1964-1980): El territorio bautizado así en honor al magnate colonial británico Cecil Rhodes fue dividido y rebautizado tras largas luchas independentistas en honor a ríos y ruinas históricas locales.

  • De Alto Volta a Burkina Faso (1984): El líder revolucionario Thomas Sankara cambió el nombre colonial francés por Burkina Faso, que combina las principales lenguas locales y significa "la patria de los hombres integros".

  • De Suazilandia a Esuatini (2018): El rey Mswati III rebautizó el país en su 50 aniversario de independencia para eliminar el resabio colonial del sufijo inglés -land y evitar confusiones internacionales con Suiza (Switzerland).

Caprichos políticos y dictaduras

  • De Congo / Congo Belga a Zaire (1971): Durante su dictadura, Mobutu Sese Seko implementó una política de "autenticidad africana", obligando a cambiar el nombre del país a Zaire y prohibiendo la ropa occidental. Tras la caída de su régimen en 1997, el país recuperó su nombre actual: República Democrática del Congo.

Disputas geopolíticas y diplomacia

  • De Macedonia a Macedonia del Norte (2019): Tras décadas de bloqueo político por parte de Grecia (que argumentaba que el nombre usurpaba la herencia histórica de la región griega de Macedonia), el país acordó añadir el punto cardinal a su denominación para poder ingresar a la OTAN y avanzar en su integración a la Unión Europea.

Búsqueda de identidad internacional y marketing lingüístico

  • De Turkey a Türkiye (2022): El gobierno turco solicitó formalmente a la ONU el cambio de su denominación en inglés. El objetivo fue evitar la coincidencia fonética y escrita con el ave turkey (pavo) y promover en los foros internacionales el nombre nativo con el que se autodenominan sus habitantes.

  • De República Checa a Chequia (2016): Aunque el nombre oficial largo se mantiene para documentos legales, el gobierno impulsó la forma corta Chequia (registrada formalmente ante la ONU) para facilitar su uso en eventos deportivos, mapas y comercio internacional, de forma similar a cómo Eslovaquia usa un nombre simple.

¿Consideras que la mejor forma de dignificar a los pueblos originarios es redefiniendo estos símbolos, o sería más efectivo conservar el nombre histórico y añadir contexto pedagógico en el lugar?


Rafael Cardona cuestiona el cambio de nombre al Paso de Cortés

https://www.youtube.com/watch?v=gIt1zAdZKZY

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